Cómo Vivir en Bocas del Toro Inspira Mi Arte
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Cuando llegué a Bocas del Toro, no esperaba que este pequeño archipiélago caribeño cambiara por completo mi forma de ver el mundo, pero lo hizo. El aire húmedo, el tumulto de verdes de la jungla, el lento remolino de rastros de caracoles después de una cálida lluvia... es imposible no sentirse creativo aquí.
Vivir en el trópico significa estar rodeado de movimiento. Todo crece, se arrastra, florece y decae en un pulso rítmico. La naturaleza no es solo un telón de fondo aquí, es un personaje. ¿Los hongos brillantes, las hojas de gran tamaño y las criaturas curiosas que aparecen en mis pinturas? Son vecinos que encuentro en las exploraciones de la jungla.
También hay algo que decir sobre el ritmo de vida en Bocas. Permite el tipo de observación sin prisas que el arte necesita. Puedo ver a un gecko tomar el sol durante veinte minutos y sentir genuinamente que he logrado algo. Esa atención plena, esa sensación de satisfacción (o santosha, como dirían los yoguis), se ha convertido en parte de mi tema, parte de mi paleta de colores, parte de mi lenguaje visual.
Mis pinturas ya no son solo mías. Son colaboraciones con la jungla, la marea y el zumbido de la vida que me rodea. Bocas me da el coraje para ir de neón, ir a lo extraño, ir a lo salvaje. ¿Y honestamente? Creo que mi arte nunca se ha sentido más vivo.
:) Jennifer